SEUL.- Expertos opinan que durante décadas Corea del Norte sostiene una estrategia cuidadosamente calibrada de provocaciones para ganar concesiones de la comunidad mundial, elevando las tensiones geopolíticas sin desatar un conflicto abierto. En los últimos años, Pyongyang lanzó pruebas nucleares, varios ensayos de misiles y hundió un barco de guerra surcoreano (murieron 46 marinos). El ataque ayer está en línea con esta táctica. En vez de continuar con gestos agresivos en los próximos días, lo más probable es que se produzca una relativa calma o incluso una apertura de Corea del Norte a las conversaciones de paz. Pyongyang no tiene intención de entrar en una guerra, que perdería ante la superioridad militar de Corea del Sur y EEUU. (Reuters)